Hablabas en lenguas ajenas a la razón de las palabras. El sol carcomía tu piel y la ilusión de los placeres, que fueron ajenos a ti y a la desgracia de tu vida. ¿Habrá comprendido el mundo aquel mensaje de tu alma? El que sonaba en las viejas arterias de tus débiles sentidos, que hacían vibrar el dolor de la desgracia de tus manos. La cita en la [...]
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