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A continuación una selección de cinco poetas de Venezuela seleccionadas por nuestra colaborada Dira Martínez Mendoza. Este artículo inaugura una nueva sección que mostrará el trabajo de distintos poetas jóvenes de Latinoamerica  y otras partes del mundo.

 

Susan Helen Urich Manrique. Maturín, 1986

susan_urichPoeta, traductora, autora del blog La perra de Pavlov. Actualmente cursa estudios en el Instituto de alta cocina y se desempeña como profesora de inglés. Su trabajo poético ha sido publicado Letralia, los fanzine web Ácracia pour le porcs y Los Hermanos Chang, así como en la revista monaguense Pez de Plata y La Cigarra, esta última editada en México.

La poesía de Susan Urich es una búsqueda personal que no aspira sino a la contemplación.

 

 

Sinónimos de silencio – Barquisimeto

Amor. Odio. Muerte. Soledad. Vacío. Abismo. Océano. Útero. El segundo en que una contracción expulsa a la criatura con su placenta, el alivio absoluto después de un maldito dolor que dan ganas de mear, cagar, y vomitar al mismo tiempo. Un cuerpo desnudo. Un cuerpo desnudo durmiendo. El sueño como una amalgama entre el cuerpo desnudo que duerme y el cosmos, el silencio que lo lleva es un caracol de aire, una cápsula. Un faro enorme por dentro a medianoche es un ejemplo voraz de silencio marino. Las pisadas de un ciervo.  Los pastizales nocturnos cuando caza una hiena. El temblor de hoja invisible de la presa escondida, su miedo, su miedo es el silencio más puro. Negro. Blanco. Poesía.Dolor. Locura. Un gato lamiéndose las patas. La sangre de un pájaro en la acera. El desmayo de una mujer multiorgásmica después de fundir su cuerpo hasta hacerlo caer piedra, qué silencio en el rostro, la expresión. Un niño concentrado jugando. La mente de un niño que ejecuta una pieza de Beethoven. Una planta sentada en el lindero que divide tu sexo de mi sexo. Una mujer herida que planifica el asesinato de su esposo mientras le prepara la cena, -cianuro, tal vez.- Las canciones de chuy sonando en las lágrimas de Ernesto, de Alioth, de todos. La garganta mientras baja un trago de cocuy, eso es mutismo etílico.

La Vargas en plena madrugada. La Vargas después de la feria de La Sabrosa. La Vargas en mi mente siendo locación de un corto animado. El mutismo general que produce una cachetada en público. El morichal cuando hace calor y las palmas parecen fijas en el cielo como atravesadas por un alfiler, queriendo moverse,empujando los alfileres hacia atrás con las nervaduras, pero imposible, el morichal es una película en pausa. Las orquídeas, siempre, las orquídeas, lo absorta que se está mi madre al regarlas, podarlas. El silencio en los huesos de la candela. El silencio post festín de pornografía gastronómica; todos reclinados para tomar aire, llenos, contentos, con una sonrisa idiota en el rostro, sudando casi. De la sombra ni hablar, es el silencio negro y mullido. Un árbol, un árbol arrasado por el fuego, quemado por el frío. Un aripo caliente que recién ardía. El silencio en la vejiga de una tormenta fúrica. La paz de un pez flotando, su silencio llenando de cuarto mi agua cuando me dispongo a escribir. ¿El naguará, siempre si fuiste a buscar el suero? Todo eso es un muñuño de silencio que me nutre, que me froto en la sombra a diario por que si no me turbio, me turbio, me turbio.

Tú, cuando te arrechas* conmigo por que dejé un reguero en el baño

Tú, repitiendo mentalmente un rezo de entrompe para enfrentarte a la página.

 

Un silencio me obliga a decir

Un silencio me obliga a decir: No sé. Y es cierto que, como Wislawa, no sé lo que es la poesía. Sólo tengo la certeza de que Es, y que no necesita de mi, ni de nadie. Acaso un camino irregular de hormigas le interesa más que una hoja en blanco, acaso el tacto de ese árbol que ha muerto por ella, en parte, para ser herramienta de un poeta, es más importante. Pero tampoco yo necesito a la poesía, en el sentido de que ya no necesito retenerla, correr a escribir. Ella sabe el lugar, el momento indicado, Ella Sabe, la Gran Sabia. No necesito más que mi silencio, el más hondo, para escucharla. Si quitaran de mi la posibilidad de escribir es probable que haga cosas increíblemente absurdas, cosas LOCAS, pero ahora comprendo que la poesía no pide ser leída, pide ser apreciada, simplemente, y esto es tan sencillo como un árbol donde muere un nido de pájaros que ha echado el suelo un gato, o un niño imprudente.

 

Yo sé de pájaros
Una vez rescaté un pichón de azulejo
era eso o que fuera almuerzo pa hormigas
sus padres no lo rechazaron por que de tanto silencio ya ni siquiera
tengo olor
propio

Han estado conmigo, comiendo del mismo plato
y hasta se dejan arrancar las plumas si soy amable:

las quiero para un marcalibros, les digo… y eso basta.

Así que no me vengan a decir que los poetas no saben de pájaros por que yo
sin ser poeta
sino Artista
cada vez que escribo un puto poema
con el dolor de un parto jodido

logro parir un azulejo
o un buitre

según sea el caso, por supuesto

 

Maily Sequera. Maracay, 1984.

aqyn1Músico, comunicadora social, docente. A los 13 años, cuando comienza su educación musical, decide escribir poemas que intentaban ser canciones, para luego comenzar a publicarlos en Predicado.com. Esta comunidad influencia definitivamente su gusto literario y el estilo de su poesía. Encantada con la retro-alimentación y la inmediatez de la red y obedeciendo su gusto por la tecnología, sigue usando la web como único medio para publicar su trabajo, siendo su blog Todo es violeta, activo desde el 2006, un medio efectivo de publicación y de contacto con lectores de todo el mundo. Allí se encuentran publicados sus poemarios: El horizonte es una línea imaginaria (2007), Fuego Azul Fue.go (2008) y Lecciones (2009). Actualmente, mantiene un blog que experimenta con videorecitales y expone el material de su poemario Ahora que ya no se escriben cartas (2012) Así mismo, participa en los blogs Acracia pour les porcs y Mi coño en verso, como editora y escritora.

“Supongo que los poemas que hago son un acto de aceptación. Cuando escribo asumo lo que significa ser una mujer clase media, de casi treinta, viviendo en Venezuela. Este aprendizaje siempre es consecuencia del oficio profesional, la lucha, el amor, el sexo y el arte que se hace a voluntad entre quienes –en cualquier estudio estadístico- estarían en el mismo grupo. Así que los míos son poemas sobre tener la culpa”.

Blogs: ahoraqueyanoseescribencartas.blogspot.com, todoesvioleta.blogspot.com, miconoenverso.blogspot.com, acraciapourlesporcs.blogspot.com
Issuu: issuu.com/mailysequera

 

27

cuando cumplí 27
me regalé dos certezas:
que toma mucho tiempo
enseñar a los hombres buenos a hacer el amor
y que me gustan los patanes
me encontré con este tipo
equis
intentaba impresionar a un grupo
hablando sobre su multicarrera a los treinta y dos años
a mí me impresionó
me enamoré de él al menos 15 minutos
le dije
yo podría hacer tantas cosas como tú
me preguntó:
¿por qué no las haces?
porque tengo que escribir
y tomar duchas calientes
ayer mismo
estuve sentada en el suelo
con un vaso de té artificial que bebí metódicamente pero
no bastó
entonces tomé una ducha
porque no hay otro espacio para hablar conmigo
para sentir que necesito escribir antes de perder mis diálogos
y autoconvencerme
de que disfrazo la renuncia
y estoy
otra vez
intercambiando mi oro por espejos
me baño y evito
dedicarme a estudiar repostería
abrir mi propio negocio
leer clásicos impresos en tipografías de 8 puntos
y quedar ciega
emprendimientos absurdos
como si
digamos
pudiese encerrarse la angustia en ponquecitos
por eso me encantan los patanes
no por razones de rendimiento
ni porque tenga 27
sino porque te convencen de que dejes eso
todo
cualquier cosa menos a ellos
te sacan los libros de las manos
te dicen
no hagas aquello
no hagas nada
te espantan de todo
te llenan de ti misma
hasta que dicen
quítate la ropa
y tú quieres hacerlo
casi en desespero
porque necesitas algo
otro temblor
que no sea tuyo
los patanes no leen
sino a ellos mismos
que pueden ser otros pero ellos mismos
que pueden ser todos
menos tú
eso otorga tranquilidad cuando se escribe
es una casa amueblada lista para mudarte y hacer vida común
antes de desvestirte
puedes decir que tomarás una ducha
y suena bien
nadie sospecha tu histeria.

 

todo lo que diga puede ser usado en mi contra

el amor es el teatro de los ricos
y el circo de los pobres
la clase media no puede con el amor
le queda grande o pequeño
lloran
como los pobres en el teatro
ríen
como los ricos en el circo.

*

la clase media no puede amar
quienes lo entienden
desesperanzados
cogen y mienten buscando refugio.
nosotros
los arribistas capaces de llegar muy bajo
queremos amar pero sabemos que el esquema es pobre:
reconocimiento
emparejamiento
reproducción
y resignación.

probado que no sirve.

*

un pobre va al circo y come y sueña
se fotografía para evidenciarle a la memoria su breve momento de fortuna.
un rico va al teatro y hace su papel
interpreta con medida gracia su oferta de brillo y bendiciones

*

nuestro amor necesita un motel al que no se le vean las cucarachas.
la bendición eterna de la santa Trinidad
nuestro amor necesita vacaciones
pagadas con el yugo del crédito bancario.
necesita exhibición apellidos que combinen
amigos comunes que celebren
la copulación de nuestros genes.

*

puede intentarse
pero la clase media
no puede con el amor
nadie les regala ni les presta nada
los gobiernos los engañan
los bancos los marginan
los abogados se llevan la mitad
y de lo que fue
le queda a usted
la cuarta parte

*

nuestro amor necesita un open house.
necesita un microondas
una lámpara perfecta
una alfombra que combine.
nuestro amor quiere un cuarto con vestier.
nuestro amor quiere prótesis mamarias.
quiere hijos congelados porque parir es pagar:
su talento deportivo
su grado summa cum laude
su heterosexualidad
el amor si es amor
tiene señora de servicio
el amor si es amor
quiere yogurt deslactosado

*

nuestro amor no existe para nadie.
nuestro amor por lo tanto es imposible.

sin título
a mí no me da pena
jamás había vivido algo así
esta es la única vida que recuerdo
no tengo la más remota idea de cómo deberíamos comportarnos
quien crea haber cavilado eficientemente
tener la conclusión correcta
que lo diga
lo escriba
y luego se entierre vivo con el documento
porque si veo otro nombre conocido en la prensa
voy a pensar que es en serio la vaina y nos ficharon

camarada
¿hacerlo bien basta,
camarada?
¡dígame que sí, carajo!
deme esa breve esperanza

dígame que vamos a parir obras maestras
para que mojando pies ajenos y lejanos
vean cómo por acá nos resistimos

camarada
hagamos historia
(no) no, participemos de la historia
hagamos
léame bien
al borde de todo
rodilla en tierra

me gusta su video clip
claro que sí, camarada
tenemos realizadores impecables
fondos para todo
fondo para la dignificación de la iguana
-quizás, pronto-
si los recursos llegan a usted
luego de una burocrática desfloracion
haga lo que sabe hacer
ejecútelo perfectamente
y espere el sobresalto mediático

sirvámonos de un tupperware
remastiquemos
debatamos lo incorrecto
con coreografías de lucha
y, por si acaso,
que las promotoras obsequien chubasqueros de plástico
no lo vayan a salpicar, camarada
mire que una mancha
podría seriamente incomodar
nuestra pacífica tradición republicana

pero me gusta su video clip
es lo importante
tengo hasta ganas
_de hacerlo tema de conversación con mis amigos

lo que me preocupa seriamente,
camarada
es cómo me desampara
usted no se nota incómodo
no reclama ni demanda nada
siento penita de usted
cuando obviamente ni se autocensura

usted me hace sentir loca, camarada
que la vaina es en serio y nos ficharon.

 

 

Chris K Cabrera. Caracas, 1984

DSC08249Nace en Caracas el 1 de noviembre de 1984. Tesista de la Escuela de Letras de la Universidad Católica Andrés Bello. Ha asistido a los talleres de poesía de Carlos Brito, Miguel Marcotrigiano y Armando Rojas Guardia. Actualmente escribe el blog vertexvertebralis.blogspot.com

“Definiría mi poesía como un ejercicio de inquietudes”.

Reverso

Este comienzo
se me derrama en varias bocas

Gotea al fondo de mi rostro
sangra sin hacer ruido
me desdibuja la voz

Cae
Detrás del último verso
Difuminado y sin nombre

 

Legion
Toda la carne expuesta
como ladrillos jadeando historias
extranjera
buscando un suelo
embriagado

poluto
donde asirse sin pies
respirando la multitud

 

Despertar
Despertar
En el estallido de una aorta
en medio del insomnio
para consumirse cabizbajo
Despertar
Para recrearse inútil y sin sentido
Despertar
De la incomodidad de un aliento fracasado
arrastrándose por las paredes del cielo
Despertar
Despertar
Siendo un neologismo derrocado por el ruido

 

 

Génesis Sánchez. Maracay 1993

genesis_sanchezEstudiante, escritora o poeta, muchas veces actriz, considera que el oficio lo atribuye la agudeza en su propia esencia animal. Incursionando en las artes escénicas desde el año 2003, en la Escuela de Arte Dramático estatal. Posee un blog llamado Un tilín de ocio, que cuenta en gran parte con su labor literaria.

“Mi poesía es dueña de todo lo que he visto y se conserva en el rastro del verso, se transforma. Mi poesía es el patio de un convento donde pasé la mitad de mi vida; mi poesía es la oración que todos aprendimos sin querer, es cotidiana; mi poesía es un hombre que me ama, una hembra en cada especie, que aprieta fuerte y puja para concebir la vida tal como es; mi poesía tiene voz de protesta, pero acaricia y nace como un suspiro. Mi poesía es un comienzo, cualquier comienzo; mi poesía es lo que todavía no he vivido”.

 

Traigo polvo del camino

Tendría que comprender que el día termina en un chorro de agua turbia que elimina el rastro de toda nimiedad. Tendría que obligarme a comprender que en algunas personas se envuelven los recuerdos y el sabor a otras personas, porque debe haber tacto para todas las cosas delicadas que sólo pueden definirse u otorgase si hay conciencia respecto al tiempo y la vida. Tendría que obligarme a saberme absurda constantemente, a mover la cola, a maullar o a distraerme con frecuencia; para dotarme (suavemente) de aquella hermosa capacidad de olvidarlo todo. Incluso aquello con lo que no nací. Tendría que hacerme la tonta, la que se durmió y se despertó averiada, la que ha perdido la cordura, la gorda del quinto, la que nunca dice nada. La que nunca dijo cómo, nada de nada. Quisiera tener pocas razones para enmarcar las paredes con mi queja, como para sectorizar los que no me agradan de los que me agradan en exceso y prolongar mi estancia en otros lugares como por pura estrategia. Para que todos me quieran y algunos me odien con exceso para variar un poco la causa. Pero sé cuándo les gusta creer que es con ellos. Me preocupan las casas y los bultos temblorosos que se ven pasar cuando el carro va andando; se diluyen en las ventanas solitarias en el regazo de los animales salvajes que alguna vez fueron mi cuerpo. Creer que el tiempo ha sido siempre inexorable de sí, me ha salvado de una gran desilusión y sin embargo estoy agradecida.

Que suceda lo inevitable aunque la ira sea medida por mi lucidez y no por cómo vivo y aunque resulte molesto, esta bola torpe no sabe referirse a los recuerdos más que por desecho; es el polvo esparcido a través de las grandes historias por toda la vida.

 

 Comojos de paloma

Y a su vez un maullido chicloso le afinaba el oído y casi desesperado tornó en redondas sus pasos, como si quisiera ser más bien el hombre de ese gato enardecido; rabioso mantuvo el interés tras la sombra que ya conocía, era la cola rosada que aquella bola de algodón había dejado en algunos cielos. Casi podía uno sentir ternura de verle garrapatear las calles como un perro, loco de olores que hormigueaban su nariz quejosa de bestias. Suspiraba desmedido como si se tratase más bien de una mujer peluda, de manos alargadas que inefablemente pudo atar él mismo sin malgastar palabra alguna. Uno y otra sorprendidos del fastidio, que a veces les dejaba resolver hacer cesar la huida de una y del otro, quizá por puro cariño o tal vez por aquel desgano de caracteres que se consentían mutuamente. Algunas veces, ella, que a fuerza de carantoñas conseguía soltar maullidos de ira, se acurrucaba en un recuerdo que solapaba su muy acachorrado pelaje. Y quejosa de sí, ocultaba sus pequeñas  patas en la tarea de acongojarse levemente, mas aún su legua en continua danza buscaba disipar la triza de algo. Como los movimientos de pequeño afán, que son comunes en muchos animales de aspecto esponjoso. Tal vez por eso ella, que entretenida en hacer cambiar el color de sus ojos de rubio en negro y de negro en rubio, hacía las veces de criatura perversa, redonda y estrecha de eñes por pura venganza. Él, cada vez con pasos más elásticos, queriendo atajar un brazo que la sombra de su criatura le había dejado definir suavemente, podía adivinarse recién mandado al diablo por un chillido difícil de contentar; y así una vez más dobló en peso su fuerza eternizando por siempre su inquilina soledad. Sus partidas  no le causaron otro efecto que el de hacerle lloriquear una vez cada tanto, quizá por esas naderías que lograba extrañar de su muy diabólico animal y que muy tonto hacían prisioneros a sus ojos de paloma.

 

Natalidad
Sin cuestiones jocosas, sin abuso mayor;
todo lo hicimos azul
para así poder dormir
sin tener que aprender
que hay punzas que saben su camino.
No te absuelvo de nada
aunque esta jaula parezca inmensa
la panza de un colibrí preñado;
apreso de una viscosidad desesperada
en disección
sin hábitos
con el pico partido en tantos tontos gajos
huyendo de ti
de los huesos uniformes
unido a la necesidad de saberse enfermo
caído
y gordito de rabia:
que se ha creído fértil de sí
porque yo lo engaño,
sin saber que me abruman
sus ojos de mujer tremenda
apresa de una viscosidad plumosa,
de tictaces flojos
de esclavina corta
sin un tilín de astucia
infértil.

 

 

Saili Eyzell. Brasil 1994

Saili-EyzellEstudiante de Literatura Hispanoamericana (Ula  Mérida Ven.) Modelo independiente. Autora del Blogspot Doce Frambuesas desde 2008. Parte del Colectivo Artístico Literario K-Libre.

“Mi Prosa Poética es una niña precoz, buscándole sentido a una realidad cínica y cruel. Baila sobre la fluorescencia del decadentismo rave y es adicta a la tristeza que le inspiran las cantantes de sadcore. Está influenciada por el contenido audiovisual de la 2.0. Mi poesía es ácida, experimental y colorida. Siempre conserva su toque dulce a chupeta o vodka de frambuesa”.

 

Leila
Tu corazón es una lonchera, pequeña. Es rosada de Fresita con relieves plásticos que huelen a frambuesa. Tu corazón es un paquete de cinco de caramelos ácidos, de esos que compro cuando siento que el día ha sido insípido. Detesto los días que no me saben a nada, necesito el ácido o el dulce en cantidades empalagantemente intensas, necesito los sabores artificiales, la adicción cocainómana del azúcar. Eres nena, todos los planetas que desfilan detrás de tus ojos, el llanto de tus noches que se te nota en los suspiros. La tierra que se te queda en las manos al despertarte, cuando sales a la una de la mañana en pijama, y sonámbula excavas buscando algún conejo azul bajo el jardín de tu casa. Tienes los ojos grandes como un búho nocturno, y las gamas de tu aura son brillantes tal guacamaya. Cada vez que hablas escucho el susurro del mar, y los terribles disparos de una guerra cruel y fría, escucho la brisa fresca del porche solitario de una casa en la playa, y siento el frío de un iglú en el polo norte de la tierra.

No sé quién eres, nena. Te vi en ese patio, vestida de tantos colores y con tantos tonos negros opacos en la mirada, que decidí contar las cuentas de tu pulsera de flores. Vamos a comernos un pasticho en la mitad de la ciudad, conozcamos los parques como jamás los habíamos visto. Tú conmigo, yo contigo, ambos separadamente juntos, pero ahí estaremos. Inundaremos el lugar de las preguntas, de por qué estamos perteneciéndonos sin conocernos. Y por qué hacemos parecer una eternidad el instante, en el que nos tomamos una foto juntos con el Huawei de cámara nuevo. ¿No es ridículo? Había pasado tanto tiempo desde que no conocía a alguien que de verdad quisiera llevar a Saturno. Vamos cuando llegues a casa, reconoce la presencia de algo mío detrás de la piel de tus uñas. Busquemos una casa abandonada, que no sea refugio de periqueros ni indigentes, y hagamos un poema sin decir palabra alguna.

 

Supernova 22*

He caminado por lugares sombríos y una felicidad indescriptible me ha hecho llorar de alegría en sitios hermosos. Sobre todo he tenido miedo. Y por presenciar en primera fila, los fuegos artificiales más espectaculares que puedas imaginar en la historia del cielo y la memoria de mis ojos, me he quemado los vestidos más bellos que tengo: La pureza, la inocencia. Pero no del todo, siempre bailará dentro de mí, la niña que me permite impresionarme, hacer burbujas, creer de nuevo. No he sido una santa, ni he sido correcta. De hecho la mayoría del tiempo oscilo entre pensar que soy una especie de error, único y maravilloso, pero al fin y al cabo, un error.  Y me cuesta abrir las alas,  las que me cubren entera. Esas alas blancas tornasoladas adornadas con cristales baratos pegados con pega loca y todo comprado en los chinos: Esa soy yo, y mi hermosa coraza.

– Intentando encajar entre la cocina de tu madre, la aprobación de tus amigos y la calificación que tú me das en la cama. Intentando ser más que besos sin sentido, silencios incómodos, conversaciones por chat intensas en la madrugada. Ser más que un  recuerdo nulo -esa tipa random que le gustaba el sexo hardcore, se la tiraba de poetisa y se pintaba el cabello de colores- impregnado por el olor caliente a orgasmo que dejo en tu habitación graffiteada y llena de posters cada vez que salgo de tu casa 

Somos más que eso. La llamada que hago borracha después de cantarle canciones de bares de mala muerte y amores perdidos, a una cuerda de desconocidos en algún lugar del Valle, desde donde todas las luces de la ciudad son pequeñas chispas a lo lejos y la helada noche despejada se llena de estrellas que, aún siendo un cliché, a mi jamás me han regalado; es para ti, cariño. Ofreciéndote sexo oral, un par de pasteles de champiñones para desayunar, un abrazo antes de que te vayas… y eso significa algo.

Intento creer en algo a lo que le he perdido totalmente la fe
Intento enseñarte algo que yo ni siquiera he aprendido
Intento que me creas cuando sudada y ruborizada, mordiendo con fuerza tu almohada te juro que ya llegué
Intentas regalarme un segundo de paz cuando acaricias mi espalda desnuda diciendo que duerma tranquila sobre tu pecho y descanse tierna entre tanto caos
Entre tanto pasado oscuro y odio sinsentido
No para que vengas a rellenarme los huecos del pecho intentando meter a golpes flores y cosas hermosas
No para que me cures con alcohol micheblanco las heridas
No para nada de eso
Ni siquiera sé para qué
Pero supe que éramos más que el intento
Cuando comencé a escribir estas líneas.

-El mundo no está preparado para nosotros-Dijiste
Yo te creí, y dejé de pensar en esa cursilería idiota de que nunca me habían regalado una estrella. Cuando a media luz en tu habitación, sentada sobre tus piernas, en medio de un arrebatado impulso de pasión, desmedido y desenfrenado, te detuviste un instante antes de besarme con violencia y dulzura los pechos. Y muy excitado y agitado, tomándome con fuerza por la cintura me miraste a los ojos y dijiste: para mieres una Supernova.

Meteoro
Voy de copiloto con Meteoro
tiene cigarrillos de led
y la autopista son luces lineales
de todos colores, que no se detienen
Miro por el cristal de la ventana
a mil kilómetros por segundo
las playas de Saturno brillando, como un mar de diamantes lilas
y emocionada
en el compartimiento especial
busco los trajes
para sumergirnos

Él me dice que esa escarcha es densa
Y como un shampoo
se siente suave
Pero yo tengo miedo de cortarme
Con tanta perfección desconocida.

dira martinez mendoza
Dira Martinez Mendoza, es licenciada en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela) y especialista en Estudios Avanzados en América Latina (Universidad Complutense de Madrid). Ha participado en diversos encuentros nacionales e internacionales de poesía. Sus poemas han sido incluidos en antologías poéticas latinoamericanas. Colaboradora para revistas literarias y fanzines. Desde el año 2009 incorporó a su propuesta poética intervenciones de cuerpos con poemas, propuesta que busca lugares comunes al margen de las ideologías, reconociendo la poesía como parte de la cotidianidad.