Permítaseme recordar un atardecer de verano en Lautaro, mi pueblo natal, veinte años después de que ocurriera esta escena. Ritualmente salíamos al atardecer a caminar por el pueblo donde ahora sólo me podría acompañar “el buen crepúsculo/ ese único amigo que me queda” (cito a Nicanor Parra). Salíamos con mi hermano Iván, mi padre, Liro Mancilla, y el actual traductor de Esenin, Gabriel Barra, al puente de Cautín para llegar [...]
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Engendros de Satán (parte 1)
Éramos cuatro los que nos juntábamos a la salida de la escuelita cristiana que se daba todos los sábados a la hora de la siesta en el salón principal para actos, que a la vez servía como oficina de los delegados administrativos del municipio en el barrio los lunes, miércoles y viernes, como así también de espacio funcional para las asambleas que oficiaban los punteros de la unidad básica “Perón [...]
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