Por los cristales de la puerta se ve a un hombre y una mujer sentados en la plataforma de lectura, agotados y cubiertos de sudor bajo sus trajes metálicos. Sólo una herida cenicienta en la malla del guardián delata la huida y un escape apenas logrado. -“Gracias por ayudarme”- murmuró la mujer. El hombre no responde, en cambio quiere apoyar la cabeza en el hombro de su vecina, pero no [...]
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