Las botas de la muchacha van y vienen por el salón. Sus pasos derrumban las estructuras que van encontrando a su paso. Sin esas botas todo seria diferente, piensa Martín, desde el aburrimiento infinito de su escritorio. Son sus botas y ese aire de desarraigo, de no-pertenencia. A veces ella combina las botas con unos jeans ajustados que dibujan la dulzura de sus caderas. Cada vez que pasa frente a [...]
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