Aún recuerdo con cierta añoranza el sentido de aturdimiento que experimenté al ver “Inland Empire” (David Lynch) hace unos cuatro años atrás. Esa ráfaga inconexa de imágenes que poblaban la pantalla durante más de 3 horas representó para mí la consecución final de ese gran objetivo que por décadas desveló a Tarkovsky (y que, a su modo, logró plasmar en sus propias películas): poder construir un arte que no fuera [...]
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