
“¡Esa escuincla! ¡Es la tercera vez esta semana!”. Doña Lucinda intenta tranquilizar a su comadre: “déjela, ¿no ve que no tiene familia? A su mamá la entambaron lueguito que se alivió y desde entonces la niña vive sola. Cuando puedo, le doy de comer o la ropa de mis hijas que ya no les queda”. A medio camino entre los puestos, agazapada tras las cajas de fruta, una niña [...]
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